Hacia un Ética de la Proximidad (V)

EREC y Ética de la Proximidad

Él ámbito escolar es el lugar en que la sociedad forma a sus ciudadanos en aquello que desea perpetuar.   En el ámbito moral, resulta claro que nuestra sociedad se encuentra profundamente marcada por la fe cristiana.   La EREC aparece, entonces, como instancia privilegiada para poder mantener la profundidad de la cultura moral de nuestro país.

Al respecto, una educación moral basada en la Ética de la Proximidad es una alternativa interesante de poder llevar a cabo.    ¿Cómo puede llevarse a cabo la presencia de una Ética de la Proximidad en la EREC?

Primero que todo, la Ética de la Proximidad es profundamente humana.   Su origen es teológico, pero su aparición es a partir del actuar humano, lo cual permite que sus alcances sean más amplios que sólo el mundo cristiano.   Hecho este alcance, su realización en el plano de la EREC debe partir por afirmar su carácter antropológico[1].

Dar a conocer los fundamentos de esta ética debe considerar no volverlo un aprendizaje de elementos teóricos, sino, por el contrario, deben estar encarnados en la realidad de la experiencia infanto-juvenil.  La Ética de la Proximidad es una ética que parte de lo próximo y de lo que le acontece al próximo.  Por lo tanto, es una Ética que considera la realidad de las personas y aquellas particularidades que inciden en su actuar.

Si bien lo anterior es necesario, no se debe olvidar que la experiencia humana se encuentra profundamente marcada por la presencia de Dios.   Por lo mismo, se debe considerar que si bien es importante la proximidad inmediata de cada uno, ésta no reduce su realización como persona, sino que se encuentra relacionada con el carácter trascendente de la humanidad en general y en particular.

Por todo lo anterior, formar una Ética de la Proximidad en los estudiantes debe ser un proceso en que los jóvenes se sientan interpelados y llamados a llevar a la práctica sus ideales.   Se requiere, entonces, de profesores preparados para leer los signos de los tiempos y su lenguaje, de tal forma que acerquen al joven a la realidad, invitándole a dejarse guiar por las  palabras de la Parábola del Buen Samaritano.

Conclusiones

En conclusión, la Conciencia, sagrario del hombre y de la mujer, es el lugar en que la Verdad se hace presente en la libertad del ser humano.   Este lugar es inviolable y posee primacía por sobre la autoridad.   De igual forma, esta puede ser desarrollada a medida que la persona va creciendo.   La teoría de Gilligan supone un avance hacia el respeto de las características morales propias de la mujer, las cuales pueden ser de gran ayuda al momento de realizar la dialéctica praxis creativa-verdad revelada.   A tal respecto, y basado en la parábola del buen samaritano, se propone una ética de la proximidad que permita el desarrollo de la conciencia individual y la presencia de la Verdad del Dios de Jesucristo.

Esta Ética puede ser utilizada en el aula de clases, ayudando a los jóvenes a decidir en conciencia y libertad, siguiendo las características de una fe basada en Cristo y el amor al prójimo y a los enemigos.


[1] El presente trabajo no pretende presentar un listado de actividades a desarrollar en el aula, sino sólo expresar pautas o elementos interesantes a tratar en la misma.

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